|

CUANDO...
Antonieta
E.
Manzieri
Cuando el
tiempo
hubiera
pasado en
nuestras
vidas,
y que las
arrugas
marquen
nuestro
rostro,
cuando
todas las
ilusiones
que sean
vividas,
no
guardemos
en los
dos, dolor
o
disgusto.
Cuando el
cuerpo por
el tiempo
ya
cansado,
contemplemos
en el
horizonte
el sol
poniéndose,
podamos en
el corazón
haber
guardado,
la dulzura
de la
mirada en
nuestro
rostro.
Cuando la
nieve
marque
nuestros
cabellos,
y la voz
fuere
débil,
vacilante,
tengamos
uno por el
otro, más
desvelos,
pues habrá
pasado el
tiempo,
nada será
como
antes.
A lo que
miremos
del
pasado,
todas las
flores,
que por
largo
tiempo
adornaron
nuestros
caminos,
acordémose
cuan
bellas
eran, y
sus
olores,
no
recordemos
sólo las
espinas.
Y
cuando
vencidos
por el
cansancio,
y seamos
un
silencio
para el
mundo,
que el
suelo nos
acoja en
su regazo,
para el
descanso
de un
sueño
profundo.
RENUNCIA
Antonieta
Elias
Manzieri.
La vida
está hecha
de
renuncias
deja
marcas
indelebles
que nos
hacen
entristecer,
si es
correcto o
errado
quien
podrá
decir,
o juzgar
tamaña
insensatez...
Cuántas
veces
renunciamos
al derecho
de ser
feliz, de
vivir...
No creo
que
compete a
quién nos
ve,
juzgar lo
que
debemos
hacer.
Ni
esperemos
ser
comprendidos
por quien
desconoce
de nuestra
vida la
trayectoria,
tal vez
sea mejor
que vivan
ilusionados,
de nada
ayudaría
que
expongamos
nuestra
historia.
Así la
vida
sigue, con
renuncias
y
victorias,
donde cada
uno
desempeña
su papel,
algunos
recogiendo
logros y
glorias,
otros
sorbiendo
la copa de
hiel.
La mayor
renuncia,
creo yo,
sea;
la que se
hace por
quien
mucho se
ama,
se hace
consciente
y nada se
anhela
una vez
renunciado,
no se
reclama.
Que sea,
pues a
renuncia
considerada;
el trofeo
de quien
la hace
de quien
de la vida
ya no
espera
nada
a no ser
el derecho
de vivir
en paz.
MI
SOMBRA.
(Verso
bobo)
Antonieta
Elías
Manzieri
Estoy
huyendo,
pero huyo
de quién?
Huyo de
mí,
de mi
sombra...
No quiero
hallarme,
tengo
miedo,
ella me
asusta!
Por todas
partes
se
queda
rondándome
insiste en
hacer
alarde
sonriendo
sin piedad
ella vive,
yo morí...
Morí
dentro de
mí.
Quise
partir,
no me
dejaste.
Intenté
quedarme,
me
sofocaste.
Por eso
tengo
miedo,
vivo
escondiéndome.
Si yo me
encuentro
sé que te
encuentro.
No me
quiero a
mí,
no quiero
la sombra.
Estoy
muerta y
ella vive
La quiero
lejos de
mí!
DIARIO
Antonieta
Elias
Manzieri
Releo tus
viejas
páginas
amarillentas,
vuelve
todo mi
pasado...
Leo en voz
alta, pero
para
quién
leo?
Sola en
este
cuarto
abandonado.
Dentro de
él
encontré
algunas
cartas
olvidadas
por el
tiempo que
se
quedaron
guardadas;
algunas
mías que
me fueron
devueltas,
otras
tuyas, que
no fueron
enviadas...
Allá fuera
el
silencio
es mortal,
la calle
está
desierta,
nadie pasa
por la
acera, no
se oye
nada,
sólo el
campanario
que me
alerta
que son
las tres
de la
madrugada...
Cada
página un
recuerdo;
cada
recuerdo
una
añoranza.
Encontré
hasta
billetes,
de los
tiempos de
niños,
cuando yo
no conocía
la
maldad...
Veo así
tus viejas
páginas,
pálidas,
me indago
triste,ensimismada,
por qué
tiene que
ser así el
alma de
las
personas;
cobrando
tanto en
pago de
nada?
Te releo
diario mío
, y
por
cada
página
volcada,
mi pecho
se queda
oprimido,
mi alma
mortificada,
no por
dolor ni
por la
tristeza
guardada,
pero
saber
cuánto
fui
ilusionada
y por él
engañada.
anny.elias@uol.com.br

QUANDO...
Antonieta
E.
Manzieri
Quando
o
tempo
houver
passado
nas nossas
vidas,
e as
rugas
marcarem
nosso
rosto,
quando
todas as
ilusões
forem
vividas,
não
guardemos
de
nos
dois,
mágoa
ou
desgosto.
Quando
o
corpo
pelo
tempo
já
cansado,
ao
contemplarmos
no
horizonte
o
sol
se pondo,
possamos
no
coração
haver
guardado,
a
doçura
do
olhar
em
nosso
rosto.
Quando
a
neve
marcar
nossos
cabelos,
e a
voz
for
fraca,
vacilante,
tenhamos
um
pelo
outro,
mais
desvelos,
pois
haverá
passado
o
tempo,
nada
será
como
antes.
Ao
olharmos
do
passado,
todas as
flores,
que
por
longo
tempo
enfeitaram
nossos
caminhos,
lembremos
o
quanto
eram
belas, e
seus
olores,
não
recordemos
apenas
dos
espinhos.
E
quando
vencidos
pelo
cansaço,
ao sermos
um
silêncio
para
o
mundo,
que
o
solo
nos
acolha
em
seu
regaço,
para
o
descanso
de
um
sono
profundo.
RENUNCIA
Antonieta
Elias
Manzieri.
A
vida
é
feita
de
renúncias
deixa
marcas
indeléveis
que
nos
faz
entristecer,
se é
certo
ou
errado
quem
poderá
dizer,
ou
julgar
tamanha
insensatez...
Quantas
vezes
renunciamos
o
direito
de
ser
feliz,
de
viver...
Não
creio
que
compete a
quem
nos
vê,
julgar
o
que
devemos
fazer.
Nem
esperemos
ser
compreendidos
por
quem
desconhece
de
nossa
vida
a
trajetória,
talvez
seja
melhor
que
vivam
iludidos,
de
nada
ajudaria
expormos
nossa
historia.
Assim
a
vida
segue,
com
renuncias
e
vitórias,
onde
cada
um
desempenha
seu
papel,
alguns
buscando
louros
e glorias,
outros
sorvendo a
taça
de
fel.
A
maior
renuncia,
creio
eu,
seja;
a
que
se faz
por
quem
muito
se
ama,
faz-se
consciente
e
nada
se almeja
uma
vez
renunciado,
não
se
reclama.
Que
seja,
pois
a renuncia
considerada;
o
troféu
de
quem
a faz
de
quem
da
vida
não
espera
mais
nada
a
não
ser
o
direito
de
viver
em
paz.
MINHA
SOMBRA.
(Verso
tolo)
Antonieta
Elías
Manzieri
Estou
fugindo,
mas
fujo de
quem?
Fujo de
mim,
de
minha
sombra...
Não
quero
me
achar,
tenho
medo,
ela
me
assusta!
Por
toda
parte
fica
me
rondando
faz
questão
de
fazer
alarde
sorrindo
sem
piedade
ela
vive,
eu
morri...
Morri
dentro
de
mim.
Quis
partir,
não
me
deixaste.
Tentei
ficar,
me
sufocaste.
Por
isso
tenho
medo,
vivo
escondendo-me.
Se
eu
encontrar-me
sei
que
te
encontro.
Não
quero a
mim,
não
quero a
sombra.
estou
morta
e
ela
vive
Quero-a
longe
de
mim!
DIÁRIO
Antonieta
Elias
Manzieri
Releio
tuas
velhas
paginas
amareladas,
volta
todo
meu
passado...
Leio
em
voz
alta,
mas
para
quem
leio?
Sozinha
neste
quarto
abandonado.
Dentro
dele
encontrei
algumas
cartas
esquecidas
pelo
tempo
que
ficaram
guardadas;
algumas
minhas
que
me
foram
devolvidas,
outras
tuas,
que
não
foram
enviadas...
Lá
fora
o silencio
é
mortal,
a
rua
está
deserta,
ninguém
passa
na
calçada,
não
se ouve
nada,
a
não
ser
o
campanário
que
me
alerta
que
são
três
da
madrugada...
Cada
pagina uma
lembrança;
cada
lembrança
uma
saudade.
Encontrei
até
bilhetes,
dos
tempos
de
criança,
quando
eu
não
conhecia a
maldade...
Olho
assim
tuas
velhas
páginas,
desbotadas,
indago-me
triste,
ensimesmada,
por
que
tem
que
ser
assim
a
alma
das
pessoas;
cobrando
tanto
em
troca
de
nada?
Releio-te
meu
diário,
e a
cada
pagina
virada,
meu
peito
fica
oprimido,
minha
alma
dilacerada,
não
por
dor
nem
por
tristeza
guardada,
mas
de
saber
o
quanto
fui
iludida e
por
ele
enganada.
anny.elias@uol.com.br

|